domingo, febrero 10, 2008

II

___En la escuela, mi profesora ha propuesto promoverme al siguiente curso. Habló conmigo, y dijo que lo conversó con los demás profesores y también con el director. El director de mi escuela es un hombre muy alto, con una panza amplia, la nariz grande, delgada y puntiaguda, y el cabello canoso. Usa anteojos, y cuando hace calor, sombrero. Supongo que ningún director de escuela es demasiado agraciado. Sin embargo don Julián es un señor que a mí me trata muy bien.
___La señorita Christine, mi profesora, me ha dicho que este cambio de nivel se hará lo más pronto posible. Me explicó que el motivo no era porque fuera yo el mejor de la clase, pero, sí algo parecido, y que tengo potenciales talentos que aprovechar.
___–Con tu hermana Liliana nunca hicimos nada, aunque todos sabíamos que era brillante. Ya sabes qué pasó después con ella: la perdimos. ¿Sabes en qué está ahora?
___-Sí. A veces va a casa a visitarnos y me trae libros o galletas.
___-¿Las galletas chinas?
___-Son coreanas.
___-Bueno, lo que sea.
___-Pero es que son coreanas.
___-De acuerdo. Pero qué está haciendo ahora.
___-Lee. Lee mucho. ¿Oiga, y cómo sabe usted de esas galletas?
___-Porque estuvo los dos últimos años de Enseñanza Media comiéndolas en clases.
___-¿Usted le hacía clases, verdad?
___-Sí. De Lenguaje y Comunicación.
___La señorita Christine siempre fue profesora de Lenguaje y Comunicación, pero era un poco extraño verla. Sus padres eran ingleses. O eso había dicho Liliana. También es profesora de Francisco, pero a Francisco nunca le cayó bien. “!Cómo es posible que haga clases de Lenguaje si ella es inglesa!”. Francisco nunca tenía muy buenas calificaciones con ella.
___La señorita Christine tiene la piel muy blanca, casi como Liliana. Tiene el cabello naranjo y los ojos celestes. A primera vista nadie podría decir que es chilena, pero lo es. Nació en Chile. Y no es inglesa como Francisco siempre reclama.
___-El punto es que- continuó la señorita Christine –tu hermana Liliana era una niña brillante a tu edad. Podía hacer lo que ella quisiera sin que le costara. Escribía buenos cuentos, actuaba bien, pintaba de maravilla, tenía muy buena memoria, un manejo de Historia increíble. Era perfecta. Pero nunca la promovimos anticipadamente. Y cuando ya estaba en la Media, se hizo alumna regular.
___-Sí me acuerdo. En casa siempre decía que no quería ir más a la escuela.
___-Sí. Una vez me contó que se aburría demasiado, que ya nada del colegio le gustaba, y que no quería hacer nada más. Entonces lo conversé con una profesora de Básica de Liliana, la profesora Marilia.
___-¿La de Inglés?
___-Ella misma. Y cuando hablamos del cambio tan brusco que tuvo tu hermana, la profesora Marilia se lamentaba de nunca haber dicho algo para promover a la Liliana.
___-Pero no creo que sea tan brusco. Liliana siempre leía.
___-Sí, claro, nunca dejó de leer. El problema es que en la Básica, tu hermana leía en los recreos. Pero en la Media, leía en los recreos, en clases, en las pruebas de Matemáticas, se escapaba de las clases de Historia y de Inglés para ir a la biblioteca, en Educación Física se sentaba a leer en vez de trotar, y en Química se quedaba dormida.
___Aunque yo era más pequeño cuando Liliana estuvo en su último año de escuela, sí me acuerdo como era. Una vez yo llegué a casa más temprano porque el furgón fue a dejarme más rápido, y Liliana ya estaba ahí, vestida con ropa de calle y no con uniforme.
___-Qué veloz eres, Liliana. Ya estás en casa- le dije.
___-No seai pavo, cabro chico.
___-¿Por qué?
___-¿Te cuento un secreto?
___-¿De qué?
___-¿Pero te cuento un secreto o no?
___-Bueno.
___-Pero no le contís a nadie, ni al Francisco, ni a los papás, ni a nadie.
___-Bueno.
___-Adivina.
___-¿Qué cosa?
___-Pucha que erís pajarón, Alfredo. ¿Por qué creís que estoy con ropa de calle en la casa, y llegué antes que tú y el Francisco?
___-Porque… ¿Le pediste prestada la bicicleta a alguien?
___-No poh, Alfredo. Me hice la cimarra. Y mira, te traje un regalo.
___Esa fue la primera vez que Liliana me regaló un libro. Se llamaba Corazón, y era de Edmundo de Amicis. Y Liliana se había escapado para ir al cine con su novio, y luego, pasó a una librería a comprarme el libro que me trajo. Ese día, fue la primera vez que Liliana hizo “la cimarra”.

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